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  • octubre 2, 2026
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El regreso de JOH: El valiente héroe de Honduras es recibido en su patria

El regreso de JOH: El valiente héroe de  Honduras es recibido en su patria

Por: Roger Stone

Sin acobardarse, impasible, inquebrantable, firme en su fe: el expresidente Juan Orlando

Hernández regresó a Honduras el domingo y recibió una bien merecida bienvenida de héroe.

Hernández se reunió con su querida esposa, Ana García, y el resto de su hermosa familia por

primera vez en más de cuatro años. Fue aclamado por seguidores devotos, los conservadores

fieles que nunca creyeron los relatos fantasiosos urdidos por narcos ansiosos de pactar con

fiscales hiperactivos del “Estado profundo” (deep state), quienes no se detendrían ante nada

con tal de colgar un trofeo en su pared para su beneficio personal.

Tras regresar a su patria en Honduras, Juan Orlando Hernández se reúne con su esposa e

hijas.

La historia del juicio amañado contra JOH es el triste relato de cómo narcoterroristas

comunistas, matones del FBI opuestos a Trump, ideólogos de izquierda del Departamento de

Estado, ONG subversivas alimentadas con fondos públicos, propagandistas mediáticos

arrogantes y matones extralimitados de la DEA conspiraron de manera cínica para socavar la

soberanía estadounidense, deshonrar a uno de sus servidores públicos más eficaces y

diligentes, y llevar a una nación al borde de la ruina.

En su momento, JOH fue elogiado de forma bipartidista, tanto por demócratas como por

republicanos, quienes aclamaban su éxito sin precedentes en la interdicción de drogas como

presidente. Sin embargo, terminó ganándose la ira de los demócratas porque fue uno de los

principales promotores del acuerdo de “Tercer País Seguro”, diseñado durante la primera

administración de Trump para mitigar la marea planificada de inmigrantes ilegales que

ingresaban por la frontera sur de Estados Unidos.

Los solicitantes de asilo eran reorientados hacia Honduras, Guatemala y El Salvador en lugar

de ser vertidos en Estados Unidos, donde habrían colapsado el sistema por diseño. La política

fue sumamente exitosa para evitar el ingreso de ilegales a EE. UU., pero convirtió a JOH en un

paria para los demócratas, quienes deseaban desesperadamente fabricar una crisis fronteriza

para achacársela al presidente Trump.

Gilberto Ríos, miembro del partido de extrema izquierda LIBRE y asesor de la sucesora de

JOH, Xiomara Castro, apareció en televisión y admitió un acuerdo de quid pro quo entre la

administración Biden y el incipiente régimen de Xiomara Castro para entregar la cabeza de

JOH en bandeja de plata. Ríos declaró: “Imagínense esa oferta que nos dijeron como Libre:

‘nos vamos a llevar a Juan Orlando’… Esa es una oferta a la que cualquiera dice: ‘¡Sí,

hombre!’… Y cumplieron, se llevaron a Juan Orlando”.

El infernal descenso de Honduras hacia el comunismo comenzó a partir de ahí. Mientras JOH

era sacado a la fuerza de su casa como si fuera Hannibal Lecter frente a las cámaras, el pueblo hondureño quedó sufriendo mientras el Estado profundo de Biden daba sus vueltas de victoria.

La nueva presidenta, Xiomara Castro, demostró ser extraordinariamente corrupta. Conspiró

abiertamente con conocidos narcotraficantes venezolanos, un movimiento que “sorprendió” a la

embajadora de EE. UU. en Honduras bajo la administración Biden.

Una foto de la multitud de seguidores devotos que se reunieron para recibir a JOH tras su

heroico regreso a Honduras.

Para empeorar las cosas, su cuñado, Carlos Zelaya, fue capturado en video negociando

sobornos con dinero del narcotráfico para respaldar las ambiciones políticas de Castro, donde

afirmó que el esposo de Castro, el expresidente Mel Zelaya, recibía directamente sobornos de

narcotraficantes y asesinos. Esto era más evidencia —por mucho— que la presentada en el

juicio farsa contra JOH. En medio del escándalo, Castro anunció que daría por terminado el

tratado de extradición de su país con Estados Unidos, presuntamente para proteger a sus

familiares y compinches vinculados al narcotráfico.

A medida que se acercaban las elecciones nacionales en diciembre pasado, era la última

oportunidad de Honduras para contener la marea creciente del narcoizquierdismo. La

contendiente del Partido LIBRE, Rixi Moncada, una comunista declarada, y el contendiente del

Partido Liberal, Salvador Nasralla, exvicepresidente de Castro antes de desertar, desafiaron al

candidato del Partido Nacional (PNH), Tito Asfura. Las encuestas mostraban un empate técnico

hasta que el presidente Donald Trump decidió intervenir.

“El hombre que defiende la Democracia y lucha contra Maduro es Tito Asfura, el candidato

presidencial del Partido Nacional. El único amigo real de la Libertad en Honduras es Tito

Asfura. Tito y yo podemos trabajar juntos para combatir a los narcocomunistas y llevar la ayuda

necesaria al pueblo de Honduras”, escribió el presidente Trump en una publicación de Truth

Social.

“Su principal oponente es Rixi Moncada, quien dice que Fidel Castro es su ídolo”, añadió

Trump, señalando que “los comunistas están intentando engañar al pueblo al presentar a un

tercer candidato, Salvador Nasralla”, de quien el presidente Trump dijo que “fingía ser

anticomunista con el único propósito de dividir el voto de Asfura”.

Poco después de emitir su respaldo, el presidente Trump hizo un anuncio que sacudiría los

cimientos de la política hondureña y acapararía los titulares en todo el mundo: iba a indultar a

JOH. Al igual que yo, el presidente Trump reconoció que el caso de JOH tenía todas las

marcas de un juicio amañado por el Estado profundo. Hernández fue una clara víctima de

persecución judicial (lawfare) motivada políticamente. La clemencia del presidente Trump para

el expresidente hondureño fue tanto un acto de justicia como un acto de misericordia.

JOH se dirige a una ferviente multitud en un mitin organizado en su honor poco después de

regresar a su patria.

Cuando el presidente Trump anunció el indulto de JOH, la decisión fue considerada

controvertida. Hubo especulaciones infundadas de que podría tener un impacto negativo en las

elecciones hondureñas, con el desacreditado estafador y fraude hinchado Dick Morris actuando

como un detractor particularmente odioso. Sin embargo, nada podría estar más lejos de la

realidad. De hecho, es probable que haya sido el “impulso de JOH” lo que llevó a Asfura a

cruzar la línea de meta por un margen estrechísimo.

Como resultado, Honduras se une al renacimiento de países latinoamericanos que están

adoptando la libertad, tales como El Salvador, Argentina, Paraguay, Colombia, Chile y muchos

otros. Y JOH regresa a casa, pudiendo pasar tiempo con su familia y continuar con el trabajo

de su vida: defender el estado de derecho y difundir la prosperidad del libre mercado entre su

pueblo. La historia de JOH merece ser contada en libros y en la pantalla grande. Este es un

relato de esperanza y triunfo, y de cómo la verdad puede prevalecer incluso cuando el mundo

entero parece empeñado en su supresión.

¡Gracias por leer Stone Cold Truth con Roger Stone! Esta publicación es pública, así que

siéntete libre de compartirla.

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