Las devastadoras inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Patuca han dejado un panorama de desolación en el municipio de Wampusirpi, Gracias a Dios, donde decenas de familias misquitas lo perdieron prácticamente todo. Viviendas bajo el agua, cultivos destruidos y niños expuestos a enfermedades reflejan la gravedad de una emergencia que mantiene en angustia a toda la comunidad.
Los pobladores aseguran que las aguas inundaron sus hogares en cuestión de horas, obligándolos a abandonar sus pertenencias para ponerse a salvo. La pérdida de los cultivos representa un duro golpe para cientos de familias, ya que constituye su principal fuente de alimento e ingresos, lo que agrava el riesgo de una crisis alimentaria en una de las regiones más vulnerables del país.
Mientras tanto, equipos de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), en coordinación con las Fuerzas Armadas, la Fuerza Aérea Hondureña y el Batallón Humanitario de Rescate, continúan evaluando los daños y trasladando ayuda humanitaria a las comunidades afectadas. Sin embargo, las difíciles condiciones de acceso en La Mosquitia complican las labores de asistencia.
Las autoridades mantienen activos los operativos de respuesta y han reiterado su compromiso de atender a las familias damnificadas. No obstante, los habitantes de Wampusirpi enfrentan ahora el desafío de reconstruir sus vidas, mientras esperan apoyo para superar una tragedia que les arrebató sus hogares, sus cultivos y gran parte de su sustento.

