El Gobierno de Honduras puso en marcha un plan nacional de respuesta para atender los efectos de la sequía que afecta a diversas regiones del país, con una inversión inicial de 62 millones de lempiras destinada a beneficiar a 75 municipios que enfrentan las consecuencias del fenómeno de El Niño.
La estrategia busca reducir el impacto que la escasez de lluvias ha provocado en miles de familias, especialmente aquellas que dependen de la agricultura de subsistencia y que enfrentan dificultades por la disminución en la disponibilidad de agua para consumo humano, riego y producción de alimentos.
El viceministro de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias (Copeco), Nelson Márquez, explicó que el plan responde a las instrucciones giradas por el presidente Nasry Asfura desde que los organismos meteorológicos advirtieron sobre la presencia de un fenómeno de El Niño con características fuertes durante este año.
Según el funcionario, las autoridades realizaron un análisis técnico para identificar los municipios con mayor nivel de vulnerabilidad, priorizando aquellas comunidades donde el déficit de lluvias representa un riesgo para la seguridad alimentaria, el abastecimiento de agua potable y la salud de la población.
Actualmente, 38 de los 75 municipios incluidos en el plan presentan un nivel crítico de riesgo alimentario, por lo que recibirán una atención inmediata mediante la entrega de alimentos, agua potable, insumos agrícolas y otras acciones orientadas a proteger a las familias más afectadas.
Atención integral
Márquez indicó que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) aporta los 62 millones de lempiras para financiar la primera fase del plan; sin embargo, destacó que el monto total de la respuesta gubernamental será mayor debido al apoyo que brindan agencias del Sistema de Naciones Unidas y diversos organismos de cooperación internacional.
Explicó que la emergencia no se presenta de la misma forma en todos los municipios, ya que algunas comunidades enfrentan principalmente escasez de alimentos, mientras que otras registran dificultades para acceder al agua potable, problemas para el riego de cultivos o afectaciones relacionadas con la salud pública.
Por esa razón, señaló que la estrategia contempla una intervención diferenciada, adaptada a las necesidades específicas de cada localidad, con la participación coordinada de distintas instituciones del Estado.
Las brigadas gubernamentales ya iniciaron la distribución de ayuda en municipios de la zona sur del país, una de las regiones más golpeadas por la falta de precipitaciones, y continuarán desplazándose de manera gradual hacia el resto de los municipios incluidos en el plan de atención.
Agricultura entre los sectores más afectados
La prolongada ausencia de lluvias ha provocado pérdidas importantes en cultivos de maíz, frijol y otros productos básicos, situación que compromete los ingresos de miles de productores y pone en riesgo la seguridad alimentaria de numerosas familias hondureñas.
En varias comunidades rurales, agricultores reportan la pérdida parcial o total de sus cosechas debido a la falta de humedad en los suelos, mientras que el ganado también enfrenta dificultades por la reducción de fuentes de agua y pastizales.
Las autoridades consideran que la asistencia permitirá aliviar parte de los efectos de la crisis mientras continúan desarrollándose acciones de prevención y adaptación para disminuir el impacto de futuros eventos climáticos.
Abastecimiento de agua bajo presión
La sequía también mantiene bajo presión los sistemas de abastecimiento de agua potable en diferentes zonas del país. En el Distrito Central, por ejemplo, los bajos niveles de almacenamiento en las represas han generado preocupación sobre la continuidad del suministro para miles de habitantes.
El descenso en los caudales de ríos y quebradas ha obligado a reforzar los monitoreos y a implementar medidas de administración del recurso hídrico con el objetivo de garantizar el acceso al agua en las comunidades más vulnerables.
Alerta amarilla en seis departamentos
Ante el agravamiento de las condiciones climáticas, Copeco elevó a alerta amarilla los 75 municipios que anteriormente permanecían bajo alerta verde por sequía.
La medida comprende localidades de los departamentos de El Paraíso, Choluteca, Valle, Francisco Morazán, La Paz y Comayagua, donde se registran altas temperaturas, déficit de lluvias y una creciente presión sobre las reservas de agua.
De acuerdo con el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño podrían mantenerse hasta principios del próximo año, por lo que las autoridades reiteraron el llamado a la población a hacer un uso responsable del agua y mantenerse atenta a las recomendaciones emitidas por los organismos de protección civil.
El Gobierno aseguró que continuará fortaleciendo las acciones de prevención, asistencia humanitaria y coordinación interinstitucional para reducir el impacto de la sequía y proteger a las familias que enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad en todo el territorio nacional.

