La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) acumuló un déficit de L11,187 millones entre enero y julio de 2026, de acuerdo con un informe presentado por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), a través de su iniciativa Potencia Honduras. El documento advierte sobre el deterioro financiero de la estatal y la necesidad de implementar medidas estructurales.
Según el informe, las pérdidas de energía representan el principal factor del déficit, al alcanzar unos L8,469 millones durante los primeros siete meses del año. Esta situación significa que los ingresos obtenidos por la venta de electricidad apenas cubren alrededor del 65 % de los gastos totales de la empresa.
Para cubrir el déficit operativo, el Estado ha colocado L10,250 millones en bonos durante 2026, mientras que la deuda histórica de la ENEE ya supera los L124,458 millones. A esto se suman más de L46,000 millones destinados en los últimos cuatro años a transferencias y subsidios relacionados con el sistema eléctrico.
La ASJ también cuestionó los resultados de anteriores programas destinados a reducir las pérdidas. La extinta Empresa Energía Honduras (EEH) recibió L23,180 millones y cerró con pérdidas de 27.17 %, mientras que el Programa Nacional de Reducción de Pérdidas (PNRP), con una inversión de L12,800 millones, finalizó con un nivel de pérdidas de 34.55 %. “Iniciativas aisladas para reducir pérdidas no son suficientes”, señala el informe.
El documento identifica además L10,612 millones anuales en pérdidas no técnicas, relacionadas principalmente con el hurto de energía, conexiones clandestinas y manipulación de medidores. Asimismo, señala que más de 290,000 usuarios esperan la instalación de un contador y que alrededor de 350,000 familias reciben facturas calculadas con consumos promediados.
Ante este panorama, Potencia Honduras sostiene que la ENEE podría recuperar aproximadamente L3,401 millones al año si logra reducir las pérdidas al 15 % en los 20 circuitos más problemáticos del país.
La ASJ plantea fortalecer la supervisión independiente, garantizar una gestión técnica y transparente y establecer metas verificables. “La despolitización de la ENEE y el fortalecimiento de un regulador independiente son indispensables”, concluyó la iniciativa.

