Tras 13 años sin actualizar el censo poblacional, Honduras inició un nuevo proceso de levantamiento de información con el objetivo de conocer cuántos habitantes tiene el país, dónde están ubicados y cuáles son sus principales condiciones de vida. Sin embargo, el proceso ha generado dudas y desconfianza entre algunos sectores de la población por la información que solicitan los censistas durante las visitas a los hogares.
Entre los cuestionamientos se encuentra la recopilación de datos como direcciones, números telefónicos y fotografías de viviendas o contadores. La diputada Alia Kafati ha expresado preocupación por el manejo de esta información y ha pedido mayores garantías sobre el uso de los datos recopilados.
INE garantiza privacidad de la información
Ante las críticas, el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Rony Francisco Pacheco, aseguró que la información obtenida durante el censo es privada y confidencial y que será utilizada exclusivamente con fines estadísticos.
Pacheco explicó que algunos de los procedimientos que generan dudas entre los ciudadanos tienen como propósito verificar que los censistas efectivamente realizaron las visitas correspondientes. En ese sentido, indicó que las fotografías de viviendas o contadores no buscan vulnerar la privacidad de las familias, sino servir como mecanismo de comprobación del trabajo de campo.
Las autoridades han insistido en que los datos individuales no serán utilizados para otros fines distintos a la generación de estadísticas nacionales.
Un país con 13 años de atraso estadístico
Honduras llevaba más de una década sin realizar un censo poblacional actualizado, situación que ha generado importantes dificultades para conocer con precisión la realidad demográfica del país.
El último censo fue realizado hace 13 años y, desde entonces, la población ha experimentado cambios importantes en términos de crecimiento, migración, urbanización y distribución territorial.
Para las autoridades y especialistas, contar con información actualizada resulta fundamental para determinar dónde se concentra la población y cuáles son las necesidades específicas de cada municipio y comunidad.
La ausencia de datos recientes también dificulta la planificación de programas sociales y la distribución de recursos públicos, debido a que las instituciones deben trabajar con proyecciones que pueden no reflejar completamente la realidad actual.
Expertos piden separar el censo de la política
El exdirector del INE, Eugenio Sosa, defendió la importancia del proceso y señaló que el censo debe ser entendido como una herramienta permanente del Estado y no como un proyecto asociado a un determinado gobierno o partido político.
Sosa también llamó a la población a colaborar con los censistas y señaló que la participación ciudadana resulta fundamental para obtener información confiable sobre la situación demográfica y social del país.
El especialista sostuvo que las diferencias políticas no deberían convertirse en un obstáculo para un proceso que, por su naturaleza, debe beneficiar a Honduras independientemente de quién se encuentre en el poder.
¿Qué pasa si una comunidad no participa?
Uno de los principales llamados de los especialistas es evitar que sectores de la población queden fuera del levantamiento.
El exministro José Carlos Cardona y Héctor Figueroa, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), advirtieron que las comunidades que no sean registradas podrían quedar prácticamente invisibilizadas en las estadísticas oficiales.
La información censal permite identificar necesidades relacionadas con educación, salud, vivienda, infraestructura, agua potable, empleo y otros servicios públicos.
Por ejemplo, conocer cuántas personas viven en determinada zona permite al Estado proyectar la construcción de escuelas, centros de salud, carreteras, sistemas de agua y otros proyectos de infraestructura.
La confianza, uno de los principales desafíos
El principal reto que enfrenta actualmente el proceso no solamente está relacionado con la cobertura territorial, sino también con la confianza de los ciudadanos.
Las autoridades deberán garantizar que la información proporcionada por las familias sea manejada bajo estrictos criterios de confidencialidad y que los ciudadanos comprendan para qué se solicita cada dato.
El INE sostiene que el proceso tiene carácter técnico y estadístico, mientras que sectores críticos demandan mayores explicaciones sobre los mecanismos utilizados para recopilar y proteger la información.
En medio de este debate, especialistas coinciden en que Honduras necesita actualizar sus estadísticas después de 13 años y que el éxito del censo dependerá, en buena medida, de la capacidad institucional para generar confianza y de la disposición de los ciudadanos para participar.
Más allá de las diferencias políticas, el resultado del Censo Nacional determinará buena parte de la información con la que el Estado planificará sus políticas públicas durante los próximos años. Contar correctamente a la población permitirá conocer dónde están las principales necesidades y orientar de mejor manera los recursos destinados a atenderlas.

