En Morocelí, El Paraíso, una historia tan curiosa como tierna tiene como protagonista a Gustavito, un pez que lleva 14 años viviendo como mascota en el hogar de Míriam García. Lo que comenzó como una forma de mantener una pila libre de larvas de zancudo terminó convirtiéndose en un vínculo especial entre una mujer y su inusual compañero.
Todo comenzó cuando los sobrinos de Míriam llevaron a la vivienda un pequeño pez desde un río cercano, en la comunidad de Los Tamarindos. El animal fue colocado en el depósito de agua con la intención de ayudar a controlar las larvas, pero con el paso de los años dejó de ser simplemente un pez de pila.
Míriam asegura que Gustavito se ha ganado un lugar especial en su hogar y que incluso responde a la interacción de las personas. “Yo lo tengo como parte de mi familia, como un hijo, porque él se da a querer con todo el mundo”, relató la mujer, quien afirma que le habla, le da de comer y hasta lo acaricia.
El pez, que pertenece a la especie tilapia, ha permanecido durante 14 años en el mismo entorno y actualmente tiene un tamaño considerable. Hace dos años, Míriam decidió registrarlo y darle oficialmente el nombre de Gustavo García, consolidando así su lugar como un integrante más de la familia.
La peculiar historia de Gustavito rápidamente despertó curiosidad en redes sociales, donde generó desde bromas hasta mensajes de admiración. Para Míriam, sin embargo, no se trata simplemente de una mascota exótica: es un compañero que llegó siendo diminuto y que, después de 14 años, se ha convertido en una parte querida de su vida.

